Build Me Up, Break Me Down.
Cuando empiezas a aceptar las cosas como son, la preocupación se va.
Cuando sientes dolor por mucho tiempo, deja de interesarte.
Cuando ya llevas mucho sintiéndote triste, se abre un vacío.
Y cuando ya estás despreocupada, desinteresada, y con la convicción de que las cosas no cambiarán; tomas un pequeño respiro y te lanzas al abismo.
Siempre he escuchado que sin importar el problema, siempre hay una salida. Pues, yo no la veo.
"¿De qué sirve tener un diario si lo único que sabes es cuántas calorías contienen las cosas, y cómo perderlas?"
En eso se convierten mis días. Sólo cuento calorías. Mi día se mide así: en las que consumo, y en las que pierdo.
Nunca me había sentido ligera antes, pero a medida que me tumbaba en el suelo porque mis piernas no estaban reaccionando adecuadamente, me sentí como una maldita pluma en una ventisca. Si lo pienso bien, tal vez como una vaca en un tornado.
Y me pregunto, ¿alguna persona ha deseado alguna vez ser como yo? A mí me encantaría ser como Rain: valiente y hermosa. Me gustaría ser como Izzy: fuerte, sexy, directa y decidida.
Ellas son muy parecidas. Amaría ser como ellas. Pero las cosas no cambian, ¿verdad? Siempre seré yo.
Yo no cambio, pero las cosas sí. He ido aceptando todo a pocos. Acepté que la gente deja de quererme, y se va. Acepté que las cosas no mejorarán. Acepté que no soy la única con problemas. Acepté que será así siempre por el simple hecho de que yo no puedo cambiar.
Extraño a Cam. Quiero acurrucarme en sus brazos, y llorar en su pecho. Quiero sentirme a salvo.
A veces tengo momentos de lucidez, en los que noto mi pérdida de peso. ¿Saben qué es lo triste acerca de esto? Que tengo las curvas que siempre me han vuelto loca en las chicas, pero al verlas en mí no encajan, sólo no se ven bien. A veces me pregunto qué espero, y la verdad es que no lo sé. No sé cómo espero que llegue a ser mi cuerpo.
Mi madre me contó que los exámenes de sangre salieron bien. Me decepcioné terriblemente. Supongo que una parte de mí esperaba malas noticias, malas noticias que me hicieran feliz.
A medida que escribo esto me pregunto: ¿qué está mal conmigo?
He llegado a pensar que confundo la realidad con la ficción, que tal vez veo muchas películas, o que leo demasiado, y eso afecta mi percepción de las cosas.
¿Qué hice para estar mal?
¿Merezco esto?
Me gustaría sentirme a salvo por mi cuenta, sin necesitar a nadie.
Soy la creadora de mi propio caos.
Tal vez, y sólo tal vez, si salto desde acá... tal vez se termine el abismo. O tal vez caiga a otro.
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Allá, en un campo minado, leía tranquilamente. Su sonrisa se ensanchaba cada vez que veía lindas palabras. Pero cuidado, esa enorme sonrisa podría desfigurar su cara.