Creo que hace demasiado tiempo que no pasaba tanta pena, y tanta frustración.
Nunca le voy a admitir a nadie el porqué pasó, pero este es mi espacio, y pienso contarlo aquí.
Los domingos yo entro al trabajo un poco más temprano que otros días. Fui, con más de una hora de anticipación, como siempre. En lugar de buscar un lugar primero, decidí ir directo a desayunar.
Estaba sentada, leyendo y escuchando música, cuando vi pasar a Lois frente a mí.
No sé porqué me sentí tan nerviosa, y solamente necesitaba salir de allí.
Tomé mis cosas, dejé mis trastes, para luego salir casi corriendo. Fui a mi casillero, guardé mis cosas, y me dirigí al piso para buscar una computadora cerca del chico con el cual me siento los domingos. Entrando al piso, me topé a una chica que estaba en mi equipo. La saludé y ella me empezó a preguntar si estaba bien. Supongo que en ese punto ya me veía algo alterada. Dejé mis cosas en el cubículo de ella, le dije que tenía que ir al baño, así que salí lo más rápido posible.
Sentía que todo iba en aumento, que simplemente no podía con eso.
En el camino al baño, vi a Lois, el cual me saludó normalmente. Yo le hice un gesto con la mano, y seguí mi camino al baño.
En otras palabras, tuve que enfrentar a la causa de mi ataque de ansiedad.
Llegué al baño, y me senté en el piso, con mi espalda contra la pared. Cada vez se me hacía más y más difícil respirar. No lo toleraba.
Fui al piso de nuevo, agarré mis cosas y busqué al chico en cuestión. Ni siquiera lo saludé, empecé a abrir los programas, y sólo lloré. Cada vez más. No podía respirar. No podía moverme. Sólo intentaba ver a pesar de las lágrimas para estar a tiempo.
Recuerdo que un jefe me tocó el hombro y me dijo "Luce, vamos afuera".
Estando fuera, todavía lloraba como loca. No lograba controlar mis manos. Sólo no podía soportarlo.
Para hacerles corto el cuento, terminé en el hospital, en la sección de psiquiatría.
Si hay algo pésimo en el mundo, son los "doctores" que trabajan allí.
Así que, señora psiquiatra de mierda, si pudiese dejar de sentirme triste y además pudiese dejar de pensar tanto las cosas para "no sentirme así", créame que lo haría. Pero no puedo, y por eso estuve esperando a por usted durante más de una hora. Así que, por favor, sea de ayuda, que para eso es que le pagan, no para que me diga cosas jodidamente obvias.
El chico de los domingos, el cual no puedo decir que es un amigo, pero sí es más que un simple conocido, me escribió ese día en la tarde.
Se disculpó por no saber cómo actuar en esa situación.
Él es maravillosamente lindo. No tenía que disculparse de nada. Yo fui la que arruinó el domingo, no él.
Los días después de esto han estado regulares. Unos días peores que otros.
Hace unos 3 días fue mi último intento de suicidio. Obviamente, no funcionó. Pero después, al contrario de los intentos anteriores, no pude dormir. Nada. En toda la noche no pude cerrar los ojos. De hecho, tampoco dormí durante el día.
Estuve con mi familia un par de días, en casa de ellos.
Un "amigo secreto" me regaló un muñeco para sumar a mi colección de Harry Potter.
El chico del bus sigue siendo raro. Agradable. Comprensivo. Payaso. Raro otra vez. Y así, pero cambiando cualidades, o combinándolas todas... No lo sé, no tengo "esperanzas" con el chico, porque, joder, está demasiado fuera de mi liga; por MUCHO. Pero aún, si termina siendo un amigo yo quedo satisfecha.
La verdad es que lo conozco de hace demasiado poco como para darle tanta mente a eso. Es mejor sólo ir disfrutando mientras descubro más acerca de su bizarra y retorcida manera de pensar.
La verdad es que lo conozco de hace demasiado poco como para darle tanta mente a eso. Es mejor sólo ir disfrutando mientras descubro más acerca de su bizarra y retorcida manera de pensar.
Algo me dice que nos vamos a llevar muy bien.