lunes, 18 de agosto de 2014

It's over

Spiders.

Mierda.

Mi madre vio las cicatrices en mi muñeca.
Lo que diré se leerá terriblemente insensible, pero me habría gustado apostar. Sabía que cuando ella las notara, me compraría ropa. Habría ganado la apuesta sin problemas. 
¿Me preocupa? No realmente. No tengo la suficiente fuerza como para darle la importancia que debería tener.
Ella charló conmigo, a solas. Me pidió que dejara de hacerlo, como todos los que se dan cuenta. No lo haré, ¿saben? No dejaré de hacerlo, sin importar quién me lo pida.

Me siento muy mal, terriblemente sola. Suele gustarme estar sola, pero este no es ese tipo de soledad. 
No tengo con quien hablar sobre esto, así que lo siento por venir a hacer una entrada sobre el tema. Ya no me gusta mi diario, y ahora sólo escribo aquí.

No sé porqué me siento así. Voy bien en mis clases, he leído, he dibujado... 
¿Saben cuál es el problema? Cada vez que me sentía mal solía contárselo a Rain, o a otro amigo. Ya no quiero hacer eso, no quiero molestarlos más. 
Siempre pensé que era una estupidez, pero supongo que tener a alguien con quien hablar sí ayuda. 

No me siento con fuerzas, no me siento nada bien.
Sólo quiero que acabe.
Que todo esto acabe antes de que acabe conmigo.

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Allá, en un campo minado, leía tranquilamente. Su sonrisa se ensanchaba cada vez que veía lindas palabras. Pero cuidado, esa enorme sonrisa podría desfigurar su cara.