Me acostumbré a tu presencia en poco tiempo, y en menor tiempo me acostumbré a tu ausencia.
Y te quise, ¡no sabes cuánto te quise!
Ahora me limito a recibirte cuando quieres venir.
Paso más tiempo lidiando con tu ida, porque nunca te quedas por mucho tiempo.
¿Y qué será de nosotros?
Yo soy sólo una soñadora, y tú alimentas mis sueños para después hacerlos trizas.
Ay, ¡y es que te encanta!
Siempre amaste tenerme ahí, porque sabías que no me iría bajo ninguna circunstancia.
En esto nos hemos convertido.
Yo, en una tonta que te espera. Tú, en un imbécil que se marcha.
¿Y cuál de los dos es más absurdo?
Me convenzo a mí misma que soy yo, por esperarte.
Tú puedes irte cuando quieras, nunca tuviste ataduras.
¿Pero yo? Yo podría sólo no recibirte la próxima vez.
¿Y quién sabe? Tal vez a la próxima yo también me haya ido.
Tal vez ya nunca más me puedas encontrar.

Es doloroso porque es cierto. Es doloroso porque sin que mencione un nombre, me identifico con esto.
ResponderBorrarEso por alguna razón me recuerda a mis dos meses románticos con Jesús (espero recuerdes esa historia xD)
ResponderBorrarEs algo muy doloroso, hasta sientes vergüenza D:
Puedes romper ese ciclo, linda, no debes esperar a nadie que se vaya solo por jugar
Ánimo!