domingo, 13 de julio de 2014

Broken glass

Iniciemos con esto: Gaveyard Dancing.

He escrito muy seguido. Noté que me turno. Me explico, cuando escribo mucho aquí es porque no escribo en mi diario, y cuando escribo en mi diario no hago entradas. 

He bajado, en total, siete kilos desde que inicié con el tratamiento. El hijo de puta (doctor) me dijo que debía bajar entre 4 y 5 kilos en 2 meses, pero he bajado esto en menos de un mes. Mi madre parece preocupada, me pide que coma y me dice que estoy "perdiendo demasiado peso en muy poco tiempo, y eso no es bueno".
Ya les dije que no noto el cambio. Me llevé la sorpresa cuando decidí pesarme hoy. Me faltan 3 kilos para llegar otra vez a uno de los pesos más "bajos" que tuve hace varios años. Como les dije en la entrada anterior, no les diré mi peso, pero no esperen que sea de esas chicas que llegó a ser esquelética y luego la sometieron a tratamiento y subió de peso, y ahora quiere bajar otra vez y BLAH BLAH BLAH. Siempre he visto la misma historia. No desprecio a esas chicas, pienso que algo las tiene metidas en este asco de mundo, es sólo que esa no es mi historia. 

Mi historia sigue siendo escrita, y ustedes, queridos lectores, son testigos de eso.
No me agrada cuando la gente dice "mi historia" y cuenta sobre su experiencia con la enfermedad. ¡Esa no es su historia, joder! La enfermedad no dice cuál es su color favorito, ni cómo le gusta que sean las películas. La enfermedad no dice si se ha enamorado, o qué tipo de música le gusta.
Sé que la enfermedad tiene mucho que ver en la historia de un enfermo, pero esa no es toda la maldita historia. 


Me siento bastante cansada, y con ganas de dormir por días.
Creo que sucumbiré ante la idea de dormir.
Por cierto, un enorme saludo a Marnie. 

1 comentario:

Allá, en un campo minado, leía tranquilamente. Su sonrisa se ensanchaba cada vez que veía lindas palabras. Pero cuidado, esa enorme sonrisa podría desfigurar su cara.