Ayer fue un mal día.
Un mal día que me llevó a recapacitar.
Vi, de nuevo, Starving in Suburbia. Lloré muchísimo, porque comprendí su incapacidad para comer, su obsesión con las calorías. Yo nunca tomé a otra chica como modelo de la manera que ella lo hizo, pero sí he querido ser como alguien más; tener el cuerpo de alguien más. Pero, ¿saben qué? No podré. Nunca. Porque los cuerpos no se repiten, cada persona tiene el suyo, y aunque se mate de hambre para intentar tener el de alguien más, jamás lo conseguirá. Cada cuerpo es único. Mi cuerpo es único.
Tuve atracones en 3 ocasiones, y las 3 terminé frente al escusado. Me di asco, pero no porque no pudiera controlarme cuando comía, sino por lo que me hice después de cada comida. Me odié, pero de ese odio salió algo bueno.
Pensé "joder, ¿qué rayos me estoy haciendo? Esto no es vida."
Hoy me pesé, y tenía medio kilo menos. 14.5 kilos perdidos, 5.5 kilos por perder.
Y siendo sincera, ya me harté. Me harté de obsesionarme, me harté de controlarme todo el tiempo, me harté de castigarme cada vez que no logro controlarme, me cansé de contar cada mísera caloría que consumo. Sólo me harté.
Cuando me pesé, me sentí orgullosa aún cuando no había logrado perder el kilo que quería. Quiero sentirme orgullosa más seguido. Ya basta de encerrarme en un lugar de calorías consumidas y perdidas. Ya basta de joderme a mí misma con esta mierda.
Cuando empecé a perder peso no creí que me fuera a obsesionar de esta manera, pero, ¡joder, hasta hablaba como alguien más! Si leen entradas viejas, y las comparan con las más recientes, notarán que no he sido la misma Lucinda de antes, y aunque ella tampoco era muy feliz, al menos era más feliz que esta mierda que tomó su lugar. Quiero a la vieja Luce de vuelta, y la tendré.
Empezaré a comer más. Basta de consumir menos de 500 calorías diarias. Eso no me está ayudando en absoluto. Intentaré comer otras cosas, más veces al día (generalmente sólo comía el desayuno), y espero que esto me ayude. Intento callar a las voces en mi cabeza que me dicen que soy una ballena, porque sé que no lo soy. Puede que sea gorda, y no-agraciada físicamente, pero no soy una ballena. Soy Lucinda, más fantasma que persona, y sí, no estoy en el peso que debería tener, pero llegaré a tenerlo de una manera sana. Sin obsesiones, sin frustrarme por no perder medio kilo cada día. Lo haré como debí hacerlo desde un principio: sintiéndome bien cada vez que veo menos peso en la báscula, y sin reprocharme no haber conseguido bajar más. Por primera vez en mucho tiempo, intentaré seguir mis propios consejos. Alimentación sana, y ejercicio constante.
Por primera vez en muchísimo tiempo, decidí sentirme libre.
Tan libre como me sentí al caminar bajo la lluvia.
Sé que tendré recaídas, y no será sencillo, pero estoy dispuesta a dejar de ser mi propio problema. Dejar de ser la diseñadora de mi propia catástrofe.
Deséenme suerte.
Y yo les deseo una hermosa semana a todxs ustedes, queridas y preciadas rarezas :3
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Allá, en un campo minado, leía tranquilamente. Su sonrisa se ensanchaba cada vez que veía lindas palabras. Pero cuidado, esa enorme sonrisa podría desfigurar su cara.