Nothing To Lose.
Es interesante ver cómo una distracción, al ser común, o muy recurrente, deja de serlo.
A como es interesante, igualmente es frustrante.
Porque uno no puede mantenerse allí, ya la distracción no es una, se vuelve parte de la rutina, del día a día. Ya no tiene el efecto por el cual se le buscó. Ya no tiene utilidad.
Hola.
Me sigo sintiendo como una mierda.
Pasé alcoholizada por varios días. No completamente ebria, sólo tomada. Necesitaba entumecerme. Maldita sea que todavía lo necesito.
No me dan ganas de salir de mi casa, comer, leer, escribir, hablar. Suelo sentarme en mi cubículo, y sólo ver el monitor sin siquiera estar en llamada. No busco a alguien con quien pueda hablar, no tengo la energía para ello.
El chico nuevo y yo "salimos". No era muy planeado, no fue una cita, en realidad.
Llevábamos rato mensajeando porque me sentía como una mierda y quería hablar con él. Quería hablar con alguien que me entienda.
Y en un punto él me dijo si podía llegar a mi casa, pero allí estaban Snow y mi abuela, así que quedamos de vernos en otra parte.
Por varias horas, en mucho tiempo, no pensé en matarme. No pensé en lo mal que me sentía. No pensé en lo mucho que quiero desaparecer.
No entraré en detalles, pero no creí que la noche acabaría así. De hecho, no acabó en la noche, fue en la madrugada. La perra chillona de Snow hizo que acabara antes de lo que quería.
Además, el chico nuevo besa muy bien.
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Allá, en un campo minado, leía tranquilamente. Su sonrisa se ensanchaba cada vez que veía lindas palabras. Pero cuidado, esa enorme sonrisa podría desfigurar su cara.