¿Y si es una puta broma?
Claro, es sencillo reírse de la rarita.
Mi mente es jodida, que puta mierda.
Maldita sea, ¿qué clase de idiota termina llorando porque le contrataron en un mejor lugar? Yo. ¿Por qué? Porque parte de mi hija de puta mente cree que es mentira. Que simplemente se burlaron de mí, y me dijeron que sí me querían para el puesto para joderme un rato.
Maldita sea. Maldita imbécil.
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Allá, en un campo minado, leía tranquilamente. Su sonrisa se ensanchaba cada vez que veía lindas palabras. Pero cuidado, esa enorme sonrisa podría desfigurar su cara.