domingo, 16 de octubre de 2016

Worst fucking day of the fucking year.

Mr. Simple.
Esa canción siempre me ha causado mucha gracia. Nunca me gustó el K-pop. Pero intentar pronunciar su letra ha sido un reto enorme, y todavía mi hermana menor y yo nos reímos cuando la "cantamos".

La tengo a todo volúmen, intento no pensar. 


Odio mis cumpleaños, ¿saben? Son una mierda, y mentalmente me dejan exhausta. No me gusta celebrarlos. Ni siquiera me agrada pensar en ellos. 

Ahora mismo estoy debatiéndome entre fingir que estoy bien, acostarme a dormir, herir a las personas que me quieren para que me dejen en paz (y si es así, alcoholizarme hasta no poder más).

Mañana tengo que trabajar, no es como que pueda darme por muerta. 

Mis padres vienen en camino. Cuando les dije que no vinieran, se molestaron. 
Hasta en "mi día especial" tengo que hacer lo que a ellos les da la gana. 

No entiendo qué tan difícil puede ser comprender que no quiero una hostia. 
El chico adorable se ofreció a venir a mi apartamento a dormir. Habría sido agradable, porque literalmente hablaríamos por unas horas, y luego dormiríamos. Sin nada más. Y eso es justamente lo que necesito. Solamente alguien a quien pueda abrazar, que no le moleste hablar sobre cualquier estupidez. 
Claramente, tuve que declinar su oferta. 

Siempre lo que ellos quieren. 

Maldita sea. No puedo estar sobria. No lo tolero. Ya que no puedo tomar alcohol, tengo ganas de tomar pastillas que puedan causar un "bonito efecto" en mí. 

No puedo pensar con claridad. Mis párpados están pesados, y mi vista se nubla constantemente. Estoy al borde de hacer una estupidez, lo sé con claridad. 
La música no suena lo suficientemente fuerte en mis oídos. Eso no es bueno. 

Turbio. 

Siempre es lo mismo. El peor día del puto año. Es cuando me siento más sola, y los días que lo acompañan no son mejores. 
Maldita inútil, maldito desperdicio. 

Todavía me pregunto qué rayos me mantiene aquí. Sé que las cosas no van a mejorar. 

Lo siento, en serio. Sé que mis entradas ya no tienen una pizca de alegría. 

Quiero que esto acabe.

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Allá, en un campo minado, leía tranquilamente. Su sonrisa se ensanchaba cada vez que veía lindas palabras. Pero cuidado, esa enorme sonrisa podría desfigurar su cara.