Surrender.
Vibró el celular en mi bolsillo. Un mensaje.
"Pensaba que como a las 4. Tal vez podríamos vernos en la ciudad", todo en respuesta a mi "¿todavía nos veremos hoy?".
Estaba muy emocionada por ello. Sería nuestra primera cita. Siempre es emocionante, ¿no? Ver a alguien por primera vez.
Después de tantas conversaciones, con promesas de abrazos, con palabras de aliento. Después de tantos audios, con sonrisas y verdades. Después de todo eso, iba a poder tener lo que la tecnología ni el ciberespacio me daban: a él. Su tacto. Poder sentir su piel con mis dedos. Sentirlo.
Y no sólo eso, sino poder verlo, convivir en su mismo espacio. Ver cómo sus ojos se entrecerraban al sonreír ampliamente. Maldita sea, verlo sonreír.
Escuchar su voz en vivo. Esa voz que tantas veces me había dicho que quería verme.
Es curioso pensar en cómo funciona el ciberespacio. Dices cosas que tal vez en persona no te atreverías, pero todo se siente muy real a veces. La mayoría de las veces. Te sientes casi invencible, a decir verdad.
Muy sencillamente le puedes tomar cariño a las personas. Encuentras a mucha gente con la que te puedes identificar, y claro está, que te pueden alentar mucho más fácilmente porque pueden "estar allí" siempre. Puedes recibir mensajes de tus "amigos virtuales" en cualquier momento, mientras que tus "amigos físicos" no pueden verte ese día.
Pero, depende de qué tanto cariño le tengas a alguien, el ciberespacio es cruel. Porque ya no es suficiente ese lugar, necesitas ver a la otra persona en vivo. Necesitas su afecto, y tal vez tú también necesites expresarlo.
Puede ser exasperante no poder sentir a alguien que quieres. La idea de no poder besarlo me estaba volviendo loca. Sentí que algo dentro de mí en serio podía explotar si no estaba con él, no importaba si era sólo por unos minutos, sólo quería tener la oportunidad de verlo, de abrazarlo, de sentir sus labios sobre los míos.
Las 4 de la tarde, no faltaba mucho.
Empecé a alistarme, arreglarme. Porque, claro está, aparte de ser emocionante también puede ser abrumador. Y aunque estés segura del cariño que la otra persona te tiene, nunca sabes si en realidad le vas a gustar en persona, así que intentas mostrar tu "mejor lado". Ya habrá tiempo para que te descubra esas cosas que crees como imperfecciones.
Empecé a cubrir todo aquello que no me gustaba, y a resaltar las pocas cosas buenas que creí tener.
Iba de camino a verle. Por fin.
Y luego, desperté.
ME lo he creído todo hasta al final, joder.. Qué bonito.
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