viernes, 1 de abril de 2016

We'll stay gone.

Lista de sucesos.

Ayer y hoy han sido días intensos. 
Les contaré desde ayer.

Después de escribir la entrada, salí con Jean. No sé si lo recuerdan. Es uno de mis amigos del trabajo. A él lo reubicaron, así que ahora casi nunca lo veo, sólo cuando planeamos salidas para ponernos al día. 
Así que fuimos a comer. En realidad, íbamos a ir a tomar, como siempre. El lugar al cual íbamos estaba cerrado, así que estábamos caminando, buscando otro lugar, y en eso el me dijo "jale a X". Tuvimos un largo debate porque ese es un lugar familiar, así que no venden bebídas alcohólicas. O eso creía yo. 
Ordenamos, comimos, y tomamos 3 jarras de cerveza cada uno. Después cambiamos de lugar. Fuimos a tomar cerveza artesanal. 
Allí fue donde empezó todo. 
Llevaba un rato mensajeando con la chica de mi departamento. Ella me escribió para ver si iba a ir al trabajo hoy (¿cómo no? no tengo más excusas para faltar) y me pidió que me sentara a su lado. 
Le conté a Jean sobre ella, sobre cómo me había dicho que le atraigo, pero que me habían comentado que ella tiene novio. Así que le pregunté cuál es una manera sutil de consultárselo a ella. 
Gracias, Jean, por hacerme saber que NO hay manera sutil. 
Ya llevaba unas cervezas más, así que en mi no-tan-sobria mente, decidí preguntárselo a ella. 
"No, Lucinda. ¿Y usted está con alguien?" fue su respuesta. 
Hice algo que no debí dejar que sucediera. Y me avergüenzo. 
Dejé que Jean se hiciera pasar por mí, para ligarla.
Yo sólo metía la cara bajo el menú cuando él me enseñaba las respuestas de ella. Él no le decía mentiras en los mensajes. De hecho, él me preguntaba cómo me sentía con respecto a ella, y después formulaba las respuestas que iba a enviarle. 
Aún así no se siente bien cuando lo recuerdo. 

Hoy, cuando me desperté, todavía estaba cansada. Así que me preparé comida en mi aparta para no tener que ir a comer al trabajo, como siempre lo hago. 
Me fui un bus después. En otras palabras, iba a ver al chico del bus. Al cual, por cierto, no veía desde hace una semana. 
Hice fila, y algo que tiene el bus #2 es que la gente es bieeeen hija de puta. Siempre se colan en la puta fila. Así que allí estaba yo, como de sétima. Un chico estaba a mi lado. 
Pues, llegó otro chico y se metió entre los 2, ya que se conocían. Yo estaba que me llevaba puta, pero me contuve. Para quienes leyeron la entrada anterior, pues, el chico metido era el que me pareció guapo. Así que me empezó a caer mal. Pero, parece ser, no le soy indiferente al chico, ya que me estuvo observando todo el maldito día. Creo que es por el cabello. Tal vez quiere consultarme acerca de la marca del tinte.
Después, a la hora de subirnos al bus, se hizo un desastre de mierda. El bus paró atrás. Así que TOOODOS los de atrás, obviamente, tomaron ventaja y empezaron a subir. ¿POR QUÉ COÑO EL BUS PARA ATRÁS SI VE QUE LA PUTA Y MALDITA FILA, COMO SIEMPRE ESTÁ AL FRENTE?. 
Apenas fue que logré tomar un campo, y me senté en el lado de afuera. El chico que ahora me está cayendo mal entró. Vi que se quería sentar a mi lado, pero no me pidió el campo, y no me dio la puta gana de cedérselo. Así que se lo cedí al chico que venía justo detrás de él. (SUUUUCK IT, FUCKER). 
El bus se llenó demasiado. Así que me centré en mi libro. 
Hasta mucho después, me di cuenta que el chico bonito del bus. Agh, no sé su nombre, así que llamémoslo Daniel. 
Entonces Daniel ya estaba abordo, en la parte frontal del bus. Viendo, como suele ser, hacia la ventana. Estuve todo el rato pensando "joder, ¿nunca miras hacia atrás?". Hasta que, eventualmente, lo hizo. Y me reconoció. Supongo que fue el cabello, ya que los asientos de ese bus son muy altos, yo soy muy pequeña, y la cabeza del chico que venía delante de mí me tapaba. 
Él miraba hacia atrás, en mi dirección. Después yo lograba verlo. O yo lo veía, pero él no se daba cuenta debido a la cabezota del maldito del frente. 
Tal vez yo esté mal, pero cuando él me veía, en sus ojos me parecía advertir un poco de desesperación. Como cuando uno se siente impotente acerca de algo. No sé, puede que haya sido mi imaginación. En los momentos donde intentaba encontrar su mirada, él la quitaba, como si también tuviera vergüenza. Pero en otros momentos me percaté que me miraba fijamente, de una manera casi descarada. 
Así que, cuando tuve que bajarme del bus, me puse de pie. Me animé a verlo yo de manera brutalmente descarada. Y le sonreí, abiertamente esta vez. Él me sonrió. Por un momento, no pude seguir percibiendo desesperación, pero apareció una pequeña timidez, y tristeza también.
Al pasar a su lado en el bus, sentí que debía hacer o decir algo, pero seguí directo. 
No sé interactuar. 

El problema es que ahora no puedo dejar de dibujarlo. No sé qué mierdas está mal conmigo.

Lo siento, me extendí demasiado. 
Nos leemos. 

2 comentarios:

  1. Madre mia, vaya historia. Aunque al final me he hecho un lio con lo sel bus hahaha.
    A ver, no te preocupes con lo de los mensajes, creo que todos hemos hecho algo parecido alguna vez. Y en cuanto al chico del bus...ojalá os volváis a encontrar y él se atreva a decirte algo, eataría genial, como una peli romántica :).
    Besos! ~A.

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  2. Es muy de pelicula esta historia! No te animas a decirle algo? Un beso!

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Allá, en un campo minado, leía tranquilamente. Su sonrisa se ensanchaba cada vez que veía lindas palabras. Pero cuidado, esa enorme sonrisa podría desfigurar su cara.