martes, 9 de diciembre de 2014

Fuck all this clones

Forty Six & 2.

Tengo un poco de tiempo, así que intentaré actualizar.

Empecé a trabajar ayer. 
Creí que me iba a ir mal, pero en realidad me fue bastante bien.
Por supuesto, al principio fue una puta odisea. Me levanté temprano, hice ejercicio, me bañé, alisté mi almuerzo extremadamente rápido, y todo eso.
Cuando salí de la casa, el bus estaba pasando, así que lo tomé (debo tomar más de un bus para llegar), y precisamente allí me di cuenta que mi botella estaba regando. Mi bolso quedó parcialmente empapado.
Cuando me bajé del bus, miré el reloj: era jodidamente temprano, y el siguiente bus no iba a pasar hasta dentro de DOS MALDITAS HORAS.
Así que debí quedarme en los alrededores, ya que ni siquiera sabía dónde salía el siguiente bus. Maureen me había dado una dirección, pero le pregunté a alguien más y me dijo que era en otro lugar. Mis nervios estaban a mil, pero por suerte tenía el suficiente tiempo. 
Me quedé sentada, leyendo y esperando. Sí, por dos putas horas. 
Después, vi que el bus iba en cierta dirección. Seguido, pasó un chico de mi "equipo" de trabajo, así que lo(s) seguí. 
Ya en el bus vi a varias personas de mi "equipo" pero me senté con un desconocido. 

Para resumir, llegamos bastante temprano a la empresa, así que debí esperar con una chica del equipo.
Vi más gente que la que me habían "presentado" como mi "equipo" pero supuse que ellos trabajarían en otra área.
GRAN ERROR. Nos toca trabajar con ellos también. Somos un grupo de, tal vez, 20 personas.


Pero no todo está perdido. Mis compañeros (al menos con los que más hablé) son muy geniales. Además, las supervisoras son excelentes. 

En un rato que las supervisoras estaban tardando mucho, un chico de al frente (yo me siento atrás) vino donde mí y me dijo "¿quiere jugar?" mientras mantenía un mazo de cartas en la mano. Así que jugamos él, la chica que estaba frente a mí, y yo.
Cuando llegó la hora del almuerzo, vi a otro chico al que le había hablado en el pasillo. Le pregunté si iba a la cafetería, y fuimos juntos. 
Ya ahí, el chico de las cartas estaba sentado, y me hizo señas para que me sentara con él y con la chica de antes. 
El chico con el que yo estaba, y yo, nos sentamos con él. El de las cartas nos explicó un juego nuevo. 
Ellos dos me cayeron excelente. Son raramente geniales. 

Al final, como nos vienen a dejar a la casa, revisamos en qué número de bus nos había tocado. 
Al chico de las cartas y a mí nos tocó en el mismo, así que chocamos manos; el otro chico genial estaba en el bus después, y empezó a decir "agh, de todos modos mi bus es mucho mejor que el de ustedes", y seguimos molestando así.

Me gusta mucho el ambiente. Al menos el del primer día.

Y bueno, debo irme porque no quiero llegar tarde. 
Prometo pasar por sus blogs apenas tenga tiempo.
Que tengan una linda semana, pequeñas rarezas. 

1 comentario:

  1. Suena bien, empezar un trabajo nuevo siempre ilusiona y si es con gente que ya van tan bien, todavía mejor.
    Ánimo, verás que no se hace tan duro!

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Allá, en un campo minado, leía tranquilamente. Su sonrisa se ensanchaba cada vez que veía lindas palabras. Pero cuidado, esa enorme sonrisa podría desfigurar su cara.