Soy un ser rutinario.
Funciono mejor manteniendo un plan de cada día, además de que así intento evitar los posibles ataques de pánico.
Antes de la operación, cuando hacía bastante ejercicio, lo hacía antes de entrar a clases. Ahora volví a lo mismo. Había olvidado lo bien que se siente estar un poco adolorida al terminar. El problema es que, igual que la vez anterior, me está dando mucha hambre.
Hace unos meses, antes de la operación, logré controlar el hambre pasadas unas semanas, pero al inicio siempre me daba muchísima hambre, no sé el porqué.
Ayer tuve atracones horribles, y terminé vomitando todo. No me gusta recurrir a el vómito, pero es que no lograba controlarme. Empezaba comiendo las cosas planeadas para el día, pero luego comía algo más, y algo más. Sólo no podía controlarme. Y pensé en hacer más ejercicio, pero todavía no quiero emocionarme mucho con el ejercicio porque no sé cómo reaccionará mi cuerpo y si eso tendrá alguna repercusión con lo relacionado a la cicatrización interna.
Volví al "online dating", y me he encontrado personas más interesantes, además de amigables, que la última vez.
Tengo muchísimos trabajos para estas semanas, y ni hablar de los exámenes finales. Yo sólo quiero encerrarme en mi habitación y dejar que las cosas se solucionen solas. Por supuesto, si hiciera eso reprobaría todas mis clases.
Agh, odio la vida real.
Espero que ustedes estén bien. En realidad vine más que todo a desearles un lindo inicio de semana.
Hasta pronto, pequeñas rarezas.
También funciono mejor siguiendo una rutina o me desoriento jaja
ResponderBorrarmucha suerte para esta semana Luce. No te exijas tanto con el ejercicio, hacer menos también es efectivo.
Un beso :)